15.7.11

ROMANCE DE CATALINA ZAMBRANO


Un martes era por cierto
cuando aquel hermoso sol
de Catalina Zambrano,
mujer de un Gobernador,
saliendo un día a pasearse
con damas de gran primor,
se enamoró de un mancebo
por su sonorosa voz.
Escríbele mil billetes
y prendas de gran valor,
y el mancebo se curaba
de tener con ella amor
por ser mujer de quien era
y prenda de tal señor.
Mas como el amor es niño
todo fuego y todo ardor,
buscaron por donde hablarse,
que amor busca ocasión;
gozáronse muchos años
sin recelo ni temor
y el Gobernador, celoso,
de todo fue sabedor.
Saliendo un día a pasearse
con hábitos de varón,
fuéle siguiendo los pasos,
con el mancebo encontró,
dióle nueve puñaladas
y a sus pies lo arrodilló.
Va en busca de la mujer
y allá dentro la alcanzó
y arrancando el espadín,
ambas piernas le cortó.
-Ay, don Francisco de mi alma,
por lo mucho que te quise
y nos quisimos los dos,
en este trance te pido
que me otorgues confesión!
El Gobernador, piadoso,
manda traer confesor.

Según Andrés Fidalgo, Ricardo Rojas al ordenar el Archivo Capitular de Jujuy localizó el siguiente romance escrito al dorso de un legajo de 1640.  Lo transcribe en su libro "Panorama de la Literatura Jujeña" y en grafía actualizada para su mejor conprensión. Para Fidalgo es de gran valor por tratarse del primer romance jujeño, dentro de la producción anónima.

 

14.6.11

Pintando mi perfil

Lindo lindo el resultado, marrón, sobre todo marrón, recomendable.
http://freshperspectives.msn.com/paintyourprofile/

creencia

Aquello en lo que se cree de tal manera que no se cree siquiera que se cree: se lo toma como natural, como obvio, como evidente.

Raimond Panikkar

13.6.11

Las seis reglas de oro de un escritor, según George Orwell



En su ensayo Politics and the English language, pregonó la precisión y la objetividad, no como un recurso demagógico al habla popular, sino como resultado de un estudio concienzudo y una lucha perpetua contra el lugar común. En ese trabajo, Orwell dictó lo que consideraba las seis reglas de oro de un buen escritor o periodista:

1. Jamás use una metáfora o cualquier otra figura de lenguaje que está acostumbrado a ver impresa;
2. Nunca emplee una palabra larga cuando una más breve expresaría la misma idea;
3. Si es posible cortar una palabra, córtela siempre;
4. Jamás use la voz pasiva cuando se pueda usar la voz activa;
5. Jamás emplee una expresión extranjera ni un vocablo técnico o científico, cuando pueda emplear una palabra cotidiana:
6. Infrinja cualquiera de estas reglas antes de decir un disparate.

    7.6.11

    absolutos

    (Foto: Robert Doisneau)

    Hay cosas que enfrasqué y guardé en la alacena de más arriba. Erróneamente pensé que con el paso del tiempo, cuando decidiera abrir el frasco ibaa estar igual, sin hongos, con sabor a buenos momentos, a felicidad eterna. Y no che. Justo ahi me acordé, la mierda, me olvide del conservante.
    .

    24.4.11

    Dijo Castoriadis

    "Hay que poder imaginar algo distinto a lo que está para poder querer; hay que querer algo distinto a lo que está para liberar la imaginación." Cornelius Castoriadis

    21.2.11

    Todavía faltan algunas cuadras...

    Él se lo dijo de la forma más sutil.
    Sin palabras.
    Era el fin, ella lo supo
    pero hizo como si no hubiera escuchado.
    Simplemente no quería.

    Después, llegó el invierno.

    ...

    24.6.10

    Tea revives you



    Entretanto,
    bebamos una taza de té;
    la luz de la tarde ilumina los bambúes,
    las fuentes cantan deliciosamente,
    el suspiro de los pinos murmura en nuestra tetera.
    Soñemos lo efímero
    y entreguémonos errantes a la bella locura de las cosas.

    Okakura Kakuzo (1862 – 1913), autor de El libro del té
    ...

    22.6.10

    Se fue



    "Un libro es casi un objeto. Porque si es verdad que es algo voluminoso, que se puede tocar, abrir, cerrar, colocar en un estante, mirar e incluso oler (¿quién no ha aspirado alguna vez el aroma de la tinta y el papel ya fundidos en una página?) también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos".

    José Saramago
    ...

    29.3.10

    Dime qué te gusta leer y te diré cómo eres

    Por Juana Libedinsky

    MADRID.- Cada Año Nuevo, esta redactora toma una serie de resoluciones (escribir un libro; pagar la cuota de ingreso en un gimnasio y no sólo usarlo para tomar, en jogging, licuados multicalóricos en su bar; retomar las clases de francés abandonadas en 1988). En general, para marzo ya es evidente que estas grandes metas no se cumplirán, por lo que son reemplazadas por otras más factibles. Por ejemplo (y ésta es la de 2010) leer algún libro conocido por ser valioso pero que se anticipe que se va a detestar.

    La idea no es original. Hay en Internet varios blogs culturales de quienes han hecho este experimento (incluso con variantes como releer un libro que se odió en la secundaria para ver el efecto cuando no se lo lee por obligación). Lo que los motiva es el mantra de que la lectura abre la cabeza y expande la sensibilidad, y que si uno se queda en el nicho literario en el que se siente cómodo, esto podría ser más difícil de lograr.

    Para luego no olvidarse de los gustos y disgustos, también se recomienda llevar una lista con todo lo que se lea con breves comentarios. Esto resulta un ejercicio de autoconocimiento. Aún las listas incompletas pueden ser más reveladoras sobre nuestra personalidad que cualquier diario íntimo. Como dice Laura Miller, la editora de la guía de autores contemporáneos de Penguin, lo que nos decimos a nosotros mismos sobre nosotros mismos a menudo no es muy honesto. Lo que nos interesa o nos aburre es lo que somos en realidad.

    Noticias de Cultura: La Nacion
    Domingo 28 de marzo de 2010 | Publicado en edición impresa

    22.5.09

    otoño en mi calle



    El color finalmente llegó a mi calle, para un lado verdes y amarillos, para el otro naranjas y rojos que son los mejores para mirar, desde mi ventana sólo verdes. Qué pena que los árbolitos de mi frente sean de los siempre verde. Mi casa debe ser la más aburrida de la cuadra, no tiene rojos intensos, ni naranjas, ni violetas, no tiene flores, no tiene el crunch crunch de las hojas caídas. No me queda otra que apropiarme de las hojas caídas de los vecinos e ir haciendo zigzag hasta que ya no crujen. El Tin me mira y sonrie, como pensando sos tontula, eh? y yo le vuelvo a repetir "esto es algo que me encanta y dura tan poquito..." y me sigue mirando y sonriendo.

    Este año, sólo tres o cuatro naranjas, enormes, de ombligo, pero pocas. "Es que están esperando el fresco, por eso no vienen", me dijeron y capaz que tenían razón. Pero se vino el fresco y ayer sólo contabilicé tres naranjas en el árbol, tres. En cambio los limones se la creen y salen a roletes, cuando te descuidás te quiebran un rama nueva y tenés buscar el serrucho y extirparle la parte tan bien que estaba creciendo. La mandarina estuvo medio rara este año, se empestó menos que el año pasado pero no tuvo su mejor performance para comerla sola. Por el contrario, si anduvo muy bien el dulce, otra de esas prácticas hogareñas que me gusta repetir cada otoño. Se me da por hacer dulces, pero de las frutas de mis árboles, por eso es una pena que este año no haya naranjas; me paso toda la tarde pelando, sacando las semillas, cortando los gajos a la mitad, sin apuro y sin prisa como dice la canción, sin pensar o pensando bajito, tan bajito que casi no me escucho los pensamientos. Revolviendo cada ratos, limpiando con la cuchara el dulce que va pegandose arriba en las paredes de la olla, siguiendo un sabio consejo paterno y pensando bajito con las ideas acarameladas de mandarina.

    El patio también está un poco gris, pienso, ¿sería más lindo si tuviera la grama bahiana? seguro que sí, pero siempre me olvido que tengo que ir al vivero y comprar, ¿por qué nunca me acuerdo? quizás no lo quiera tanto o sí, no sé, también quisiera que hubieran más flores como en el terreno de La Viña y las paredes cubiertas de enredaderas. ¿Y porque no las pongo? las puse, eran como mil los plantines de alegrías del hogar que me regaló mi madre; igual que las tres enredaderitas pequeñas dispuestas estratégicamente para que, en un futuro no muy lejano, cubrieran toda la pared del fondo. Pero en este patio tercermundista la expectativa de vida se estima muy reducida, hay depredadores implacables como las hormigas, la falta de lluvia, los caracoles, mi cachorra y la bordeadora del Tin que atentan de forma permanente y sin respiro contra todos los seres vegetales de mi jardín.




    Al Negrito le gusta dormir en esa esquinita de la casa del frente, capaz que sea porque la luz del atardecer pega re lindo ahi, a diferencia de la casa de mi vecino que es donde tiene el tacho de agua sobre la tierra, entre la ventana y la reja. Es el típico perro de la cuadra, de nadie, de todos, los vecinos pasan y le dicen "hola Negrito", él mueve un poco la cola, un poco destartaladamente en realidad porque está viejito y con problema de caderas. A la Franca no le importa porque es su amigo y se ve que lo quiere como es; le juega, le salta un poco hasta que el Negrito se va y se sienta de nuevo en esa esquinita de la casa del frente y ahi se queda a mirar, seguro también piensa bajito, porque ya es viejo y sabe mirar.

    24.4.09

    La metafísica de la historia




    A diferencia de la fantasía naviera que culminaba en el deseo del regreso, el tren sombolizaba el viaje como progreso."Los modernos sueñan con la partida. Si regresan, cosa que aún podrían hacer, regresan como fracasados: de manera alternativa, pueden despedirse del sueño del gran tren del progeso. Cada viaje es una aventura, una historia por sí misma. La metafísica del tren es la metafísica de la historia lineal. El tren, como la historia, avanza hacia el futuro tirado por la locomotora." (Heller )
    ...

    21.4.09

    Fotos antiguas

    Las fotos antiguas me generan una mezcla de facinasción y nostalgia. Nunca es una sensación feliz, más bien de tristeza; no de esa que te dan ganas de llorar, más bien de esa que invita a la reflexión. No puedo evitar transportarme in situ, mirar desde adentro los paisajes, ponerme en el lugar de esa gente retratada que nunca sonríe, quizas por eso me trasmiten tristeza. ¿Cuándo habrá cambiado el paradigma y la gente habrá tenido que empezar a reírse ante la cámara? Wisky y ahí va la sonrisa forzada de todo el mundo. Antes, el "mirá el pajarito" era más sincero, menos exigente. No estaba la obligación hipócrita de la sonrisa como documento veraz de una felicidad pasada. Por otro lado pienso, una hora ante la cámara, quietito, le borra la sonrisa a cualquiera. Pero era una vez en la vida; mirado desde hoy, bien valdria la pena la sonrisa ¿no?

    Y sin embargo ahí los ves a los retratados, serios, orondos los aristócratas, con esa mirada altiva, duritos y derechitos, con las mejores ropas. Esas fotos no me provocan demasiado, el encargo se hace evidente, al fotógrafo le da igual mientras la foto salga en foco, el poder en el retrato se manifiesta, objetivo logrado! El fotográfo no es atravezado por una realidad, no hay sentimiento, el montaje está armado, todo está en su lugar, "Esto va durar un tiempo, manténgase lo más quieto posible..." Me hace pensar en las fotos carnet, ¿alguien saldrá conforme con el resultado de la foto que se acaba de sacar? con la foto carnet siempre sos candidato para la burla, es inevitable.

    Después están las otras fotos, las que tenían un fin documental, esas son las que me impactan. El año pasado en el museo de Bellas Artes de Buenos Aires, había una muestra fotográfica de los gauchos, de los verdaderos, los de la bota de potro y el poncho, realmente increíble, era el Martín Fierro en imágenes. No podía dejar de mirarlas. También eran fotos tristes, de una crudeza implacable, la soledad de las pampas, la china parada al lado del caballo dándole un mate campero al gaucho pronto a partir a la pulpería a demostrar su hombría. Me pasa lo mismo con las fotos de los Tehuelches que vi en Bariloche, del último cacique, después expuesto en el museo de La Plata como una pieza de colección. La mirada resignada, esa es la que me desintegra ¿Realmente le estarían robando el alma con esa fotografía? ¿Quién puede afirmar con certeza que eso no haya ocurrido?

    Creo que la realidad que se trasparenta en la foto excede a la mirada sesgada del artista, creo que el artista busca algo con esa toma pero que, sin saberlo, es capturado por lo que muestra, es sobrepasado por lo que muestra y eso que cree que atrapó con el artefacto ya no le pertenece, ya no es su mirada, es la historia que mira a través de él.



    Cacique tehuelche


    Tehuelches


    Tawhiao, el rey maorí
    Fecha de creación: Alrededor de 1900-1923


    Jefe zulú, Sudáfrica
    Fecha de creación: 1895

    ***

    1.4.09

    Adhiero



    "Las plantas tienen raíces. Los hombres y las mujeres tienen pies".
    George Steiner
    ...

    26.3.09

    En estos tiempos sin tiempo

    Mis sábanas de percal tienen esa reminiscencia a camas de abuelas, planchadas y almidonadas; crujientes y deliciosas. La clave, decía Porota, está en estirarlas bien para que no quede ninguna arruga. Tan estirada se veía la cama que daba pena abrirla y desordenarla.

    Antes, parece que había más tiempo para planchar sábanas; el tiempo corría distinto y las mujeres disfrutaban del ritual de tender la cama; o al menos eso sueño yo desde mi mirada posmoderna apresurada. Era un proceso metódico que implicaba cierta destreza. No cualquiera es capaz de flamearlas y hacerlas caer exactamente en el centro del colchón como lo hacía ella. Y eso que no existía la autoajustable de abajo. Las abuelas más hábiles las ponían de tal forma que nunca tenías que sufrir la angustiante sensación de tener los pies al descubierto. Las otras, lo solucionaban con un nudo en el medio que quedaba oculto bajo el colchón y que tomaba media hora desatarlo para poder lavarlas. El tema del nudo aún hoy sigue vigente, son esas cosas que la gente aprende y repite sin cuestionarselo demasiado. Yo me esfuerzo en ser de las otras, de las que no necesitan el nudo, de las que disfrutan del placer de la sábana crujiente, perfumada, fresca. Porque cuando entro, la noche es más apacible, yo soy más apacible.
    ...

    11.2.09

    El año del gato

    El gato ha sido considerado como un animal sagrado en el antiguo egipto y, en la cultura china, aun hoy, es un simbolo de buena suerte. De hecho en los restaurantes chinos hay un gato, a la entrada, con la pata derecha levantada. Cuenta la leyenda de un leñador que estando sentado debajo de un arbol vio a un gato que movia su pata derecha de arriba abajo, pensando que le estaba llamando se levanto y fue hacia el animal al tiempo que un rayo pulverizo el lugar donde, antes, habia estado sentado; considero que el gato le habia salvado la vida.

    13.1.09

    Enero es el momento

    Por Daniel Salzano

    Lo mejor de enero es la bandeja del desayuno: pan integral, miel y queso cuartirolo. Con la yema del dedo, no sé si queriendo o sin queriendo, me tocás la mano. Gracias. Calculo que nos deben quedar entre mil y mil quinientos desayunos.

    Lo mejor de enero es permanecer sentado debajo de la parra, sin planes, a lo bestia, pensando que Chacabuco no es una calle sino un río de dos plazas que atraviesa el corazón de Córdoba City.

    Lo más intimidatorio de enero es ese calor aluvional que se lleva todo por delante. En la calle Roma, por ejemplo, abre un surco en el asfalto y no para hasta llegar al mesozoico: los esquíes de acero del tranvía.

    Lo mejor de enero, antes de salir a trabajar, era volver desde la puerta de calle para besarte los pies.

    Y sin embargo, para lo mejor de enero yo votaría por el espadachín mayor de la ciudad, Jerónimo Luis de Cabrera, que con convicción de loco y protegido por un funghi de latón, continúa leyendo con la rodilla levemente flexionada.

    A ver si nos entendemos: nombrar todas estas cosas es un acto de fe y un compromiso de amor, impedir que el olvido oscurezca la pasión.

    ¡Bingo!: lo mejor de enero es la pasión. Lo más triste, sin dudas, es el sinamor, el miedo de no amar ni ser amado. Ay del perro que se atreva a desgarrar la bolsa de consorcio y se encuentre con dos docenas de corazones destrozados. Es inútil que aúlles Bobby, Dios no tiene respuesta para eso. Lo más cruel de enero son los perros abandonados. Creen que la luz roja es para avanzar y en la esquina de 27 de Abril y Obispo Trejo, los escarchan.

    Lo mejor de enero ya pasó. Sucedió a comienzos del siglo pasado, cuando mi abuela llegó de Nápoles para casarse con mi abuelo, el del sombrero bombín y el último botón del chaleco desabrochado. Se conocían a través de retratos. Quiero decir que nunca se habían visto. Ni besado. Se encontraron por primera vez en la casa de Mister Ellis, ingeniero del Belgrano. ¿Cómo se inicia el amor cuando lo único que has hecho con tu novia es rozarle la espalda con el guante? Entonces mi abuelo, el del bombín, le susurró al oído: “Si te casas conmigo me caso contigo”. Se lo dijo en napolitano. Se casaron ese mismo mes. Yo desciendo en línea recta de esa historia. A veces, cuando una nota se resiste, opto por el sistema del bombín: “Si te escribís conmigo me escribo contigo”.

    Querido mes de enero: no dejes que me conviertan en piedra y tampoco permitas que me arrojen al patio mezclado con agua y lavandina.

    Enero, sol y rosas rojas. El mejor lugar para leer es bajo la pálida luz que se cuela entre los bancos de la iglesia de San Francisco. Un buen lugar, por ejemplo, para leer los cuentos de Italo Calvino. Antonio Machado, no. A Machado se lo puede leer en la iglesia, en la cancha, en el café y en el colectivo. Yo hablo siempre – decía– con el hombre que va conmigo.

    A ver, don Antonio, un versito para los chochamus: “Pensando que no veía / porque Dios no lo miraba / dijo Abel cuando moría: / Se acabó lo que se daba”.

    Hace muchos años que no consigo hablar con mi papá: ¿Qué tal? Como siempre. ¿Cómo estás? Bien. ¿Has comido? Un poco ¿Querés picar algo? No, está bien así. Lleva los anteojos de soldar recogidos sobre la frente y se seca el sudor con el antebrazo. Contra la pared amarilla del taller cuelga la llave inglesa sobre el almanaque de Marilyn Monroe. –¿Cómo andan las cosas en el diario, hijo?

    –De puta madre.

    Me paso el mes rezando para que den un programa doble: El desconocido y Disparen sobre el pianista.

    Pero no siempre será enero, amor. Al menos para nosotros. Ya vendrán los malos tiempos en los que miraremos con envidia las viejas fotos del álbum recordando lo que fuimos. Los días maduran y caen, esa es la cuestión. Al dorso de la foto dice: “Enero de 1976, Río Ceballos”. Es una contundente imagen del verano: vos y yo con los pies hundidos en el agua, fumando de un mismo cigarrillo. Al bebé, que acababa de nacer, no se lo ve porque estaba en el moisés, a la sombra de un árbol del balneario.

    Al llegar el primer mes del año, el circo Tony Tachuela se instalaba en la esquina del río y la avenida 24. Me acuerdo de Vicente, el payaso como la gente, que vestido de león, ocupaba el centro de la pista y preguntaba a través de una bocina: “¿Quién quiere ser yo?”. Y todos, desde las gradas de madera, le respondíamos: “¡¡Yooooooooooooo...!!”.

    Todavía me produce una dispersa inquietud ir a la Terminal de Ómnibus para esperar a los parientes de Balnearia que vienen a la ciudad a pasar las vacaciones. Algunos llevan bigote y tutean fraternalmente a los taxistas. Ya conocen el Buen Pastor, los Capuchinos, la Compañía de Jesús y el Teatro Comedia, antes del incendio. No hay cosas nuevas para enseñarles. Córdoba es la cuarta ciudad de la República. La segunda es Rosario y la tercera cualquiera. Hemos envejecido juntos separados por una línea infranqueable de doscientos kilómetros de largo. No bien bajan del ómnibus, en lugar de abrazarnos, nos damos la mano. Y ya está.

    No es lo mejor, pero tampoco lo peor: sentarse en el último peldaño del Coniferal y escrutar el cielo esperando que la señal de Batman deposite su huevo luminoso en el nido de una nube.

    A veces pienso que me he convertido en el Hombre de las Nieves y que la gente se aproxima para mirarme. Yo me dejo tocar hasta que enero me deshace. Estrellas azules. Tierra violeta. Que Dios me perdone si en mi escritura no consigo poner ese sabor animal que siento por la gente.

    Uno de los inconvenientes de enero son los escritores que se sientan a tu mesa, en el café, para confesarte que no consiguen escribir porque se sienten escépticos, deprimidos. ¿Así que no podés escribir porque te sentís deprimido? Voy a decirte una cosa: levantá el trasero de la silla y ponete a trabajar ahora mismo. Y si no se te ocurre absolutamente nada escribí a.e.i.o.u. con los ojos cerrados hasta que se te acaben las hojas de la resma. Mirate las manos. Tenés los dedos gordos. Te falta entrenamiento.

    En enero nació Fellini, lo cual lo convierte en un mes por encima de toda sospecha. Y Chéjov. Y Griffith. Y Dorothy Malone. El día en que, sostenida por un paracaídas, la vi bajar del cielo con la falda desplegada, decidí convertirla en mi única heredera. Lo mejor de enero es cuando a Canal 8 se le acaban las películas y dan la última que les queda, Luz y sombras. Kirk Douglas toca la trompeta y se la pasa diciendo todo el tiempo que hay una nota en el aire, una nota que no tiene nombre y que no se deja capturar y al final te hace llorar, porque la nota que anda buscando es la de la sirena de la ambulancia que viene a buscarlo porque ya está para el arrastre.

    Lo mejor es la mujer de la calle Montevideo, la del tercero, que mira a través de la ventana.

    ¡A que tiene un piano en el living comedor! Cuando Córdoba tenía medio millón de habitantes, 250 mil mujeres tocaban Para Elisa. Las mujeres solas son las que mejor saben mirar por la ventana. Una vez fuimos de picnic a Alta Gracia. Estiramos una lona sobre el césped y desplegamos toda la artillería gastronómica. Recuerdo el último dado de queso que pasaba del palillo de mamá al de papá y otra vez al de mamá:

    –Comételo vos. No, comételo vos.

    Al regresar, cuando anochecía, cruzamos un puente de madera y el aire caliente nos soplaba en las orejas. Como no sabíamos otra cantamos la Marcha del deporte. Mamá sonreía, callada.

    No conozco tipo más aburrido que yo, sentado bajo un ventilador de cuatro palas, resolviendo las palabras cruzadas con la misma birome del año pasado. Cuatro vertical: angustia existencial. Lo peor es cuando me pongo a hablar con el teléfono colgado. No tengo celular porque el cráneo no me lo permite. Estoy seguro que cuando llegue al Paraíso para rendir el examen final y ponga XXX en la columna del celular, alguien, algún santo buchón, le hará una seña al jefe de celadores.

    Vamos enero, decí la verdad, ¿qué lugar ocupo en tu corazón?

    Pero enero no tiene respuesta para eso.

    © La Voz del Interior
    Domingo 4 a Viernes 9 de enero de 2009

    15.8.08

    Ruta






    Esta ruta
    me produce cosas
    la vida que imagino ahi
    un poco vacía
    tierra, polvo
    es sólo una sensación
    me imagino ahí
    angustia, siento angustia
    no podría... no creo...
    un parador
    a estirar las patas
    flores de plástico
    unos caramelos
    el espíritu los necesita
    va rápido, se prende la luz
    arriba se sienten más los movimientos
    es peligroso ir en primera fila
    ¿faltará mucho?
    olor a colectivo
    ganas de abrir una ventana
    imposible, es prácticamente un avión
    volamos
    pasamos un camión
    se balancea mucho
    ¿nos daremos vuelta?
    otro camión
    es peligroso ir en primera fila
    "no apoyar los pies"
    el tiempo es relativo
    aca arriba se siente más que nunca
    el tiempo no existe
    el tiempo no pasa
    ¿tendré ya 80 años?

    ::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    30.7.08

    urbe



    Me resulta ajeno el panorama que veo y a la vez me sorprende como la mirada elimina lo molesto, lo sucio, lo ruidoso. Quizas tenga un ojo positivo que no percibe lo que no quiere ver y se concentra sólo en lo mirable. Sólo a través de la foto tomo conciencia de la calle que miro a diario y me digo ¡qué cantidad de cables! ¿siempre estuvieron ahi o simplemente aparecieron hoy como obra de algún artilugio macabro? yo quise mostrar la neblina y de pronto apareció la electricidad, en cada rincón por donde se mira... y pienso... en este caso, ¿ilumina?, ¿oscurece?
    ...

    18.7.08

    Ausencias

    "Ausencias" es un libro-catálogo del reportero gráfico entrerriano Gustavo Germano, radicado en España desde hace unos años. Se trata de un proyecto fotográfico acerca de las víctimas de la represión ilegal y desaparición forzada de personas instaurada por la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983.

    “Ausencias es un proyecto expositivo que partiendo de material fotográfico de álbumes familiares muestra 14 casos a través de los cuales se pone rostro al universo de los que ya no están: trabajadores, militantes barriales, estudiantes, obreros, profesionales, familias enteras; ellas y ellos víctimas del plan sistemático de represión ilegal y desaparición forzada de personas, instaurado por la dictadura militar argentina, entre 1976 y 1983”.

    “Los trabajos, expuestos en un diálogo constante entre antes y ahora, muestran los cambios en el entorno y el paso de los años. Y esos dos tiempos en un imposible paralelo de ausencia-presencia”, y se agrega: “Ausencias busca y encuentra en la complicidad de los familiares su razón de ser. En su actitud militante los familiares de las víctimas reivindican, posando ante la cámara, el espacio que también debía haber sido ocupado. Y en ese vacío, vemos a aquellos que ya no están”.





    Web oficial: http://www.gustavogermano.com/ausencias.swf

    ***

    7.7.08

    Transestética

    Jean Baudrillard

    Vemos proliferar el Arte por todas partes, y más rápidamente aún el discurso sobre el Arte. Pero en lo que sería su genio propio, su aventura, su poder de ilusión, su capacidad de denegación de lo real y de oponer a lo real otro escenario en el que las cosas obedecieran a una regla de juego superior; una figura trascendente en la que los seres, a imagen de las líneas y colores en una tela, pudieran perder su sentido, superar su propio final y, en un impulso de seducción, alcanzar su forma ideal, aunque fuera la de su propia destrucción, en esos sentidos, digo, el Arte ha desaparecido. Ha desaparecido como pacto simbólico por el cual se diferencia de la pura y simple producción de valores estéticos que conocemos bajo el nombre de cultura: proliferación hacia el infinito de los signos, reciclaje de formas pasadas y actuales. Ya no existe regla fundamental, criterio de juicio ni de placer.

    Hoy, en el campo estético, ya no existe un Dios que reconozca a los suyos. 0, según otra metáfora, ya no existe un patrón-oro del juicio y el placer estéticos. Le ocurre lo mismo que a las divisas: actualmente ya no pueden intercambiarse y cada una de ellas flota por sí misma, sin conversión posible en valor o en riqueza reales.

    El arte se halla en la misma situación: en la fase de una circulación super rápida y de un intercambio imposible. La «obras» ya no se intercambian, ni entre sí ni en valor referencial. Ya no tienen la complicidad secreta que constituye la fuerza de una cultura. Ya no las leemos, sólo las decodificamos de acuerdo con unos criterios cada vez más contradictorios.

    En el arte nada se contradice. La Neo-Geometría, el Nuevo Expresionismo, la Nueva Abstracción, la Nueva Figuración, todo coexiste maravillosamente en una indiferencia total. Como todas esas tendencias carecen de genio propio, pueden coexistir en un mismo espacio cultural. Como suscitan en nosotros una indiferencia profunda, podemos aceptarlas simultáneamente.

    El mundo artístico ofrece un aspecto extraño. Es como si hubiera una estasis del arte y de la inspiración. Es como si lo que se había desarrollado magníficamente durante varios siglos se hubiera inmovilizado súbitamente, petrificado por su propia imagen y su propia riqueza. Detrás de todo el movimiento convulsivo del arte contemporáneo existe una especie de inercia, algo que ya no consigue superarse y que gira sobre sí en una recurrencia cada vez más rápida. Estasis de la forma viva del arte y, al mismo tiempo, proliferación, inflación tumultuosa, variaciones múltiples sobre todas las formas anteriores (la vida motor de lo que ha muerto). Todo ello es lógico: allí donde hay estasis, hay metástasis. Allí donde deja de ordenarse una forma viviente, allí donde deja de funcionar una regla de juego genético (en el cáncer), las células comienzan a proliferar en el desorden. En el fondo, dentro del desorden actual del arte podría leerse una ruptura del código secreto de la estética, de igual manera que en determinados desórdenes biológicos puede leerse una ruptura del código genético.

    A través de la liberación de las formas, las líneas, los colores y las concepciones estéticas, a través de la mezcla de todas las culturas y de todos los estilos, nuestra sociedad ha producido una estetización general, una promoción de todas las formas de cultura sin olvidar las formas de anticultura, una asunción de todos los modelos de representación y de antirrepresentación. Si en el fondo el arte sólo era una utopía, es decir, algo que escapa a cualquier realización, hoy esta utopía se ha realizado plenamente: a través de los media, la informática, el vídeo, todo el mundo se ha vuelto potencialmente creativo. Incluso el antiarte, la más radical de las utopías artísticas, se ha visto realizado a partir del momento en que Duchamp instaló su portabotellas y de que Andy Warhol deseó convertirse en una máquina. Toda la maquinaria industrial del mundo se ha visto estetizada, toda la insignificancia del mundo se ha visto transfigurada por la estética.

    Se dice que la gran tarea de Occidente ha sido la mercatilización del mundo, haberlo entregado todo al destino de la mercancía. Convendría decir más bien que ha sido la estetización del mundo, su puesta en escena cosmopolita, su puesta en imágenes, su organización semiológica. Lo que estamos presenciando más allá del materialismo mercantil es una semiurgia de todas las cosas a través de la publicidad, los media, las imágenes. Hasta lo más marginal y lo más banal, incluso lo más obsceno, se estetiza, se culturaliza, se museifica. Todo se dice, todo se expresa, todo adquiere fuerza o manera de signo. El sistema funciona menos gracias a la plusvalía de la mercancía que a la plusvalía estética del signo.

    Con el minimal art, el arte conceptual, el arte efímero, el antiarte, se habla de desmaterialización del arte, de toda una estética de la transparencia, de la desaparición y de la desencarnación, pero en realidad es la estética la que se ha materializado en todas partes bajo forma operacional. A ello se debe, además, que el arte se haya visto forzado a hacerse minimal, a interpretar su propia desaparición. Lleva un siglo haciéndolo, obedeciendo todas las reglas del juego. Intenta, como todas las formas que desaparecen, reduplicarse en la simulación, pero no tardará en borrarse totalmente, abandonando el campo al inmenso museo artificial y a la publicidad desencadenada.

    Vértigo ecléctico de las formas, vértigo ecléctico de los placeres: ésta era ya la figura del barroco. Pero, en el barroco, el vértigo del artificio también es un vértigo carnal. Al igual que los barrocos, somos creadores desenfrenados de imágenes, pero en secreto somos iconoclastas. No aquellos que destruyen las imágenes sino aquellos que fabrican una profusión de imágenes donde no hay nada que ver. La mayoría de las imágenes contemporáneas, video, pintura, artes plásticas, audiovisual, imágenes de síntesis, son literalmente imágenes en las que no hay nada que ver, imágenes sin huella, sin sombra, sin consecuencias. Lo máximo que se presiente es que detrás de cada una de ellas ha desaparecido algo. Y sólo son eso: la huella de algo que ha desaparecido. Lo que nos fascina en un cuadro monocromo es la maravillosa ausencia de cualquier forma. Es la desaparición -bajo forma de arte todavía- de cualquier sintaxis estética, de la misma manera que en el transexual nos fascina la desaparición -bajo forma de espectáculo todavía- de la diferencia sexual. Las imágenes no ocultan nada, no revelan nada, en cierto modo tienen una intensidad negativa. La única e inmensa ventaja de una lata Campbell de Andy Warhol es que ya no obliga a plantearse la cuestión de lo bello y de lo feo, de lo real o de lo irreal, de la trascendencia o de la inmanencia, exactamente igual como los íconos bizantinos permitían dejar de plantearse la cuestión de la existencia de Dios -sin dejar de creer en él, sin embargo.

    Ahí está el milagro. Nuestras imágenes son como los íconos: nos permiten seguir creyendo en el arte eludiendo la cuestión de su existencia. Así pues, tal vez haya que considerar todo nuestro arte contemporáneo como un conjunto ritual para uso ritual, sin más consideración que su función antropológica, y sin referencia a ningún juicio estético. Habríamos regresado de ese modo a la fase cultural de las sociedades primitivas (el mismo fetichismo especulativo del mercado artístico forma parte del ritual de transparencia del arte).

    Nos movemos en lo ultra- o en lo infraestético. Inútil buscarle a nuestro arte una coherencia o un destino estético. Es como buscar el azul del cielo por el lado de los infrarrojos o los ultravioletas.

    Así pues, en este punto, no encontrándonos ya en lo bello ni en lo feo, sino en la imposibilidad de juzgarlos, estamos condenados a la indiferencia. Pero más allá de la indiferencia, y sustituyendo al placer estético, emerge otra fascinación. Una vez liberados lo bello y lo feo de sus respectivas obligaciones, en cierto modo se multiplican: se convierten en lo más bello que lo bello o en lo más feo que lo feo. Así, la pintura actual no cultiva exactamente la fealdad (que sigue siendo un valor estético), sino lo más feo que lo feo (el bad, el worse, el kitsch), una fealdad a la segunda potencia en tanto que liberada de su relación con su contrario. Desprendidos del «verdadero» Mondrian, somos libres de pintar «más Mondrian que Mondrian». Liberados de los auténticos naif, podemos pintar “más naif que los naif”, etc. Liberados de lo real, podemos pintar más real que lo real: hiperreal. Precisamente todo comenzó con el hiperrealismo y el pop Art, con el ensalzamiento de la vida cotidiana a la potencia irónica del realismo fotográfico. Hoy, esta escalada engloba indeferenciadamente todas las formas de arte y todos los estilos, que entran en el campo transestético de la simulación.
    En el propio mercado del arte existe un paralelo a esta escalada. También allí, al haber terminado con cualquier ley mercantil del valor, todo se vuelve «más caro que caro», caro a la potencia dos: los precios se vuelven desorbitados, la inflación delirante. De la misma manera que cuando desaparece la regla del juego estético éste comienza a corretear en todas direcciones, también cuando se pierde toda referencia a la ley de cambio, el mercado bascula en una especulación desenfrenada.

    Idéntico desbocamiento, idéntica locura, idéntico exceso. La llamarada publicitaria del arte está en relación directa con la imposibilidad de cualquier evaluación estética. El valor brilla en la ausencia del juicio de valor. Es el éxtasis del valor.

    Por tanto, actualmente existen dos mercados del arte. Uno de ellos sigue regulándose a partir de una jerarquía de valores, aunque éstos sean ya especulativos. El otro está hecho a imagen de los capitales flotantes e incontrolables del mercado financiero; es una especulación pura, una movilidad total que, diríase, no tiene otra justificación que la de desafiar precisamente la ley del valor. Este mercado del arte tiene mucho de poker o de potlatch, de space-opera en el hiperespacio del valor. ¿Debemos escandalizarnos? No tiene nada de inmoral. De la misma manera que el arte actual está más allá de lo bello y de lo feo, también el mercado está más allá del bien y del mal.

    Texto extraído del libro “La transparencia del mal” (Ensayo sobre los fenómenos extremos), Jean Baudrillard, Págs. 20/25; editorial Anagrama, Barcelona, España, febrero 1991.

    30.6.08

    aire libre

    Secretos para buscar bien en Google

    Quién no usa Google hoy en día, aunque muchas veces no encontramos lo que buscamos y no es porque no esté en la red sino porque básicamente no sabemos buscar bien. Encontré estos secretos así que me pareció útil colgarlos.

    ¿CÓMO BUSCAR?


    tigre rayado
    Busca tigre y rayado en cualquier lugar de la página

    tigre OR rayado
    Busca tigre O rayado

    "tigre rayado"
    Busca "tigre rayado" (la frase exacta)

    tigre rayado -león
    Busca tigre y rayado en páginas que no contengan "león"

    +tigre +rayado
    Solamente tigre y rayado, sin plurales ni sinónimos

    tigre * rayadotigre
    (separada por cualquier número de palabras)

    rayadodefine:tigre
    Devuelve definiciones de tigre

    tigre site:elcastellano.org
    Busca tigre sólo en elcastellano.org

    tigre site:.es
    Busca tigre sólo en las webs terminadas en .es

    link:elcastellano.org
    Quién tiene enlaces hacia la página elcastellano.org

    DVD player $50..$100
    Reproductores de DVD de entre $50 y $100

    guerra 1967..1970
    Busca todas las páginas que incluyan guerra y fechas entre 1967 e 1970

    book tigre rayado
    Busca tigre rayado dentro del contenido de libros archivados en http://books.google.com/.

    stocks goog
    abre un gráfico con informaciones sobre las acciones de Google, cuyo código es GOOG.

    Calculadora

    1 + 2
    3

    10 * 20
    200

    24% of 200
    48

    Conversión de unidades

    68 F in C (grados Fahrenheit en Celsius)
    68 degrees Fahrenheit = 20 degrees Celsius

    yards in meters
    1 yards = 0.9144 meters

    3.2 USD per gallon in BRL per litre (3,20 dólares por galón, en reales por litro)
    3.2 (U.S. dollars per US gallon) = 1.4041272 Brazil reais per litre

    120 cubic feet in cubic meters (120 pies cúbicos, en metros cúbicos)
    120 (cubic feet) = 3.39802159 cubic meters

    150 yards in meters (150 yardas en metros)
    150 yards = 137.16 meters

    132 oz in g (onzas en gramos)
    132 ounces = 3 742.13705 grams

    2008 in roman
    2008 = MMVIII

    3 inches in cm
    7,62 (3 pulgadas en centímetros)

    Spanish currency in Brazilian money
    1 Euro = 2.61400414 Brazil reales

    American currency in Mexican money
    1 U.S. dollar = 10.359903 Mexican pesos

    Geográficos

    Time in Madrid
    1:07am Sunday (BRT) - Hora de Madrid

    Time in Buenos Aires
    1:37pm Sunday (CST) - Hora de Buenos Aires

    weather in lima
    Estado del tiempo en Lima, Perú

    Conversión de monedas
    (hacer la búsqueda en www.google.com/finance)

    usdeur devuelve el euro cotizado en dólares
    usdbrl devuelve el dólar cotizado en reales brasileños
    eurars devuelve el euro cotizado en pesos argentinos
    usdars devuelve el dólar cotizado en pesos argentinos
    usdmxn devuelve el dólar cotizado en pesos mexicanos
    bobars devuelve el boliviano cotizado en pesos argentinos

    Códigos de algunas monedas

    CHF = franco suizo
    BRL = real
    JPY = yen
    GBP = libra esterlina
    MXN = peso mexicano
    EUR = euro
    CLP = peso chileno
    ARS = peso argentino
    COP = peso colombiano
    VEB=bolívar
    BOB = boliviano
    UYU = peso uruguayo
    PYG=guaraní
    PEN = nuevo sol
    NIO = córdoba
    CRC=colón
    CNY = yuan
    CAD = dólar canadiense

    Fuente: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2008/mayo/google.html