
20.2.08
20.1.08
17.12.07
Lo mejor de Supermercado Negro

En el 2006 'hicimos', contra todo pronóstico. Reunimos 14 artistas, que son como 150 parientes y 300 amigos de seguro... Diarios, revistas, radios, programas de televisión, de boca en boca, de mail en mail, hasta tuvimos propalación, con Don...???; ahi estuvimos. Quienes se enteraron, vinieron, se divirtieron, compraron y quieren más este año.
Ahora somos Super, más espacio, más artistas, y obvio el doble de parientes, imaginate!
Hacer, porque es la única manera que conocemos de crecer y cambiar.
Hacer, caminos, amigos, contactos, nexos, uniones, experimentos.
Hicimos, tropezamos, aprendimos, encontramos y nos sorprendimos.
Por eso volvimos.
22.8.07
Maldito Jorge Sánchez

el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento de
quietud y les substraerá de los demás intereses
de este mundo; se afanarán únicamente por
intentar satisfacer en vano su insaciable pasión
por los viajes y nunca considerarán haber
viajado lo suficiente.
desasosiego e infinita ansiedad por aprender
sin cesar sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan,
y sobre el significado de su propia existencia.
15.8.07
Desnuda en la tienda

Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.
Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.
Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.
Maria Teresa Andruetto
7.8.07
Sólo pido una explicación
respirar o no respirar esa es la cuestión
Piquete espiritual a la mudanza
Lo mejor en estos casos es siempre buscar manos dispuestas y empacar todo junto en el menor tiempo posible. Si no se parte de esta premisa se corre el riesgo de necesitar el colador que se guardó en alguna caja, vaya a saber uno cual de todas...
Lo peor de todo es cuando llevas todo el día envolviendo, guardando, tratando de organizar y te das cuenta de que te faltan siglos y que todavía no saliste del living. En esos momentos te flaquea el espíritu y querés tirar todo al corno, lamentablemente no podés y vencido seguís envolviendo, guardando, tratando de organizar.
Metido en la nube de polvo que sale vaya uno a saber de donde (si sabes pero no podés creer que se junte tanta), te empieza a picar la cabeza, te la rascás; sacás un cuadro, te pica la espalda, el dedo gordo del pie, la parte de atrás del brazo, le soplas la tierra al lomo de un libro, estornudás, la requeterremilrecontra!!!! lo ponés en la caja, intentás levantarla... imposible, la arrastrás por el piso como autito chocador, esquivando bultos, personas, muebles y la dejás con el resto. ¿Hace falta realmente guardar todos los libros que uno lee, como un fetiche de culto que te protege de que te crean burro? me pregunto por qué los guardo, "realmente me encanta tenerlos", me respondo; a algunos más que a otros... aunque quizás nunca más vuelva a abrirlos.
"La casa queda acá nomás, podemos llevar algunas cosas caminando", se escucha. Bueno llevemos la mesa, yo llevo la estructura, vos llevá la tapa. No pesa tanto, me la banco, andá adelante, pará no vayas tan rápido, guarda el árbol! dale nomás... uhhh pará pará que se me cae! ya no siento los brazos! ...Y sí! no es que uno trabaja hombreando bolsas en el mercado y tiene estado; tres horas de cargar cosas, guardar cosas, tirar cosas (que es lo que da más palcer) y te duelen músculos que ni sabías que tenías.
La mudanza es el momento perfecto para desacerse de todo eso que venís esquivando tirar por fiaca o por ese maldito valor afectivo que uno le agarra a las cosas, esa remera que da lástima, la cortina de baño, el secacubiertos; y son bolsas y bolsas de consorcio que se aglomeran en la puerta, bien amontonadas para que parezcan menos.
De pronto la casa queda vacía, o casi, están los clavos donde antes habían cuadros, los huecos donde antes estaban los taco- fishers, la marca oscura en la pared donde se apoyaban los muebles, la luz sin tamiz de los focos pelados, la sensación de vacío y de eco que te invade. Respirás hondo y te despedis, de la casa, de los momentos, de la vista del pedazo de cielo que tenías desde el patio.
Ahora hay que aprender otra vez el truco de la llave de la puerta de calle, del calor del horno que nunca es parejo; el tiempo que tarda en hervir la pava. Tenés que aprender a regular exactamente el agua caliente de la ducha antes de quemarte vivo, a econtrar las llaves de luz en la oscuridad sin tragarte todo. Esto, lo leí en un mail, es super saludable para el cerebro, gimnasia para el cerebro se llama, asi que mudaos! que hace bien!
22.5.07
16.5.07
vaya... vaya...
30.4.07
Operación Limbo: Kaput

Sí, quiero!
A los 13 años, ella fue de vacaciones con su familia a Rosario y se volvieron a ver. Esta vez él no le partió nada en la cabeza pero quizás le partió la boca de un beso y en ese momento tuvieron conciencia de que iban a estar juntos. "Fue un verano muy apasionado", cuenta él, pero pronto se acabó. Prometieron escribirse y cumplieron. Las cartas tardaban mucho más en llegar de lo que la ansiedad juvenil permitía.
"¿Y se llamaban al menos?" alguien preguntó. "Era la década del sesenta y para hablar por teléfono había que ir a la central, dar el número y el telefonista te decía "volvé en tres días o volvé en una semana" para finalmente concretar la comunicación; sin contar con que era sumamente caro, era una llamada de larga distancia", argumentó él.
Pero eran otras épocas, en que uno se acostumbra a esperar y ellos esperaron. Esperaron a que los años pasaran, a que llegara el próximo verano, a que pudieran volver a verse. Sólo hubieron dos oportunidades más en cinco años, que siempre dejaban con ganas de más.
Antes de terminar el secundario, él decidió que había esperado demasiado. Juntó sus ahorros y compró un billete de tren en segunda clase con destino a Jujuy. El viaje duró dos días y medio; el los transitó con esa sensación de aventura que se siente cuando se viaja al lugar deseado, en un asiento de madera con respaldo a 90º. No primó el confort, pero él sólo pensaba en una cosa.
Tocó el timbre, Jesús abrió la puerta y le dijo: "¡¿Qué hacés vos acá?!". Ese día ella fue formalmente su novia, el viaje había dado sus frutos y seis meses después ella se estaba mudando a Rosario a vivir en lo de una tía para empezar la facultad.
Por fin el destino se puso de su lado. Se vieron todos los días, salvo en vacaciones que ella viajaba a Jujuy, nada lo impedía, ni lluvia, ni viento, ni frío, ni la humedad sofocante rosarina. Las ocho y media de la noche era la hora del encuentro, como no tenían plata, simplemente caminaban y mientras caminaban, soñaban, se proyectaban, 30 cuadras, 45, 1.000 y seguían caminando.
Hoy suman 32 años juntos desde que se casaron a los 25 y todavía están de novios, todavía van de la mano, y él le trae flores y ella lo cuida y se emociona y comparten y disfrutan. Todavía queda hilo.
27.4.07
Conservación de los recuerdos
17.4.07
Con mochila en Venezuela
diario de viaje: http://www.conmochilaenvenezuela.blogspot.com/
Fotos: http://www.dosmiradasdeunavenezuela.blogspot.com
15.3.07
13.2.07
¿Qué es la coquetería?

8.2.07
Jamsa

En algunos países recibe el nombre de mano de Fátima, en alusión a Fátima az-Zahra, hija de Mahoma, y a veces ojo de Fátima, debido a que algunas versiones del símbolo incluyen un ojo. Los judíos, por su parte, con frecuencia lo llaman mano de Miriam (hermana de Moisés y Aarón) o mano cinco. La forma más extendida del símbolo es la de una mano simétrica: el dedo corazón en el centro, a sus lados el anular y el índice, un poco más cortos que el corazón e iguales entre sí, y en los extremos dos pulgares, también del mismo tamaño y algo curvados hacia afuera. A veces contiene otros símbolos, como inscripciones de carácter religioso, estrellas de David , ojos y otros elementos destinados a aumentar su poder. Típicamente aparece en forma de amuleto (pendientes, colgantes, etc.), en las puertas de las casas (a veces como aldabón), en coches y otros lugares.
Los musulmanes a menudo establecen una relación entre los cinco dedos de la mano y los cinco pilares del Islam (fe, caridad, ayuno, oración y peregrinación)
, mientras que los judíos hacen lo propio con los cinco libros de la Torá. El símbolo, sin embargo, no tiene relación alguna con el Islam. De hecho, una interpretación rigorista desaconsejaría su, a pesar de todo, extendido uso, ya que el Corán prohíbe los amuletos y la superstición en general. La jamsa la usaban ya los púnicos, quienes la asociaban con la diosa Tanit, y es probable que sea aún más antigua.Algunas organizaciones que trabajan por la paz en Oriente Medio
han adoptado la jamsa como símbolo de las similaridades culturales existentes entre musulmanes y judíos.Prólogo de un dilema

Tampoco me considero un turista. Creo que ser turista o viajero es una cuestión de ideología, de la forma en que uno se toma la vida y los viajes en particular. Y yo estoy enamorada de la idea de cazar la mochila y salir a descubir culturas, experiencias, personas, historias, dejando siempre abiertos los sentidos a ver que hay a la vuelta de esa esquina. Es que cuando uno es viajero, se relaja, se sensibiliza, trata de llenar el espíritu con lo que está viviendo. Esa sensación de armonia con el entorno, en la que uno se siente completamente parte de no sé muy bien qué, es la que justifica el trayecto. Otro rasgo de ser viajero es no viajar en grupos, porque los viajeros necesitamos vivir cada lugar en los tiempos que sentimos que el lugar se merece y la vara que mide eso es absolutamente subjetiva e inentendible al juicio ajeno. pero lo que nos pasa a nosotros, los pobres esclavos de la vida cotidiana y del trabajo, es que los tiempos que desearíamos tener para viajar no los tenemos y tenemos que conformarnos con lo que se puede... y es tan extenso y rebosante de cosas maravillosas un país para recorrerlo sólo en tres semanas...
Por eso creo que estoy en el medio entre ese viajero sin rumbo y el turista de pack 15 países en 4 días. Tengo la voracidad del turista por verlo todo en poco tiempo, de no perderme los imperdibles, pero también quiero ver "eso otro" y caminar donde el camino me lleve, encontrarme en lugares impensados y equilibrame con mi yo interior que no deja de agradecerme el momento.
Viajando uno crece, se enaltece, se vuelve más solidario y respetuoso; porque descubre fehacientemente que las realidades son diversas, que las visiones infinitas, que al final de cuentas todo el mundo tiene razón, que nadie es mejor que nadie.
Y cuando tomás conciencia, como viajero varado, te volvés a colgar pensando en "¡qué grande es el mundo!", cuántos lugares te faltan conocer, lo rápido que se pasan los años... y entonces empezas a calcular "si hago 2 países por año... mmm ... deberían ser tres..." y decis "la puta! ya tengo 30, qué rápido se pasa" Pero la realidad es que lo que sobran son las ganas de viajar y lo que nunca alcanza es la plata. Pero igualmente uno se las rebusca, porque viajar no es una cuestion de dinero sino de prioridades.







